Internacional.- Estados Unidos ha ido evolucionando de una democracia representativa hacia un sistema donde el poder económico y político está cada vez más concentrado en unas pocas élites.
Figuras como Donald Trump y Elon Musk representan este fenómeno, influyendo en la política, la economía y la opinión pública de maneras que antes eran impensables.
Mientras Trump ha demostrado cómo la riqueza y la fama pueden convertir a un empresario en un líder político influyente, Musk ha usado su imperio tecnológico para moldear el debate público y presionar por políticas que beneficien sus intereses.
Esta concentración de poder plantea serias preguntas sobre el futuro de la democracia estadounidense y el papel de las grandes fortunas en la toma de decisiones del país.

