Internacional.- Historiador financiero, inversor y periodista, Edward Chancellor ha estudiado la historia del capitalismo a través del prisma de las tasas de interés: el precio que pagan los individuos, las empresas y las naciones por pedir dinero prestado.
En su último libro, «El precio del tiempo: la verdadera historia del interés», el británico argumenta que tasas extremadamente bajas, es decir, el dinero fácil entregado a borbotones, ha perjudicado a la economía global.
Ganador del Premio Hayek Book Prize 2023 y autor de libros sobre desplomes bursátiles, Chancellor advierte que actualmente hay una burbuja en los mercados bursátiles que está cerca de estallar, impulsada principalmente porque se prestó dinero a un precio demasiado barato por alrededor de una década, con tasas a prácticamente 0% de interés.
Inspirado por el pensamiento de economistas como Adam Smith, Frédéric Bastiat, o Friedrich Hayek, el experto en finanzas argumenta que las tasas de interés deben ser definidas por el mercado y no por «un grupo de personas sentadas en una sala de la Reserva Federal».
¿Por qué el costo de pedir dinero prestado, es decir, las tasas de interés, son tan importantes en nuestras vidas?
Todas nuestras actividades económicas y financieras ocurren en el tiempo y tienen consecuencias en algún momento en el futuro; actividades como individuos, pero también como sociedad, como una economía en su conjunto.
Necesitamos algo que coordine esas acciones y eso es la tasa de interés o el precio del tiempo.
Es lo que establece el valor de algo hoy y el valor de algo en el futuro, por lo tanto, la tasa de interés influye en nuestras decisiones.
Lo ideal sería tener una correcta tasa de interés, por decirlo de alguna manera, que coordine nuestras decisiones sobre el ahorro, el gasto y la inversión, en relación a nuestro consumo deseado para el futuro.
Cuando tomas la decisión de comprarte un auto o irte de vacaciones, lo que está implícito en esa decisión es el precio del tiempo.
Si te presto dinero y me pagas de inmediato, no ha pasado tiempo entre esas dos actividades. No hay un cobro de interés porque no ha pasado el tiempo.
Por eso la tasa de interés está directamente relacionada con el tiempo; tambié tiene que ver con el nivel de riesgo, pero principalmente depende del tiempo.
En su último libro, sostiene que las tasas de interés extremadamente bajas no sólo crean burbujas, sino también generan un débil crecimiento económico, alto endeudamiento, mayor desigualdad. ¿Por qué?
Lo que yo argumento en el libro es que las tasas de interés extremadamente bajas, que prevalecieron hasta hace tres años, y que han sido las más bajas en la historia, parecen estar acompañadas por todo eso que usted menciona.
Y no solo eso.
Las tasas extremadamente bajas aumentan la percepción de que el sistema económico se está volviendo cada vez más injusto.
La gente suele pensar que las tasas de interés altas promueven la desigualdad, pero no es así.
Si hay una persona que necesita desesperadamente un préstamo y hay tasas altas, eso genera claramente una desigualdad.
Pero si hay tasas distorsionadas, tasas de interés extremadamente bajas, también generan desigualdad.
¿Cómo se explica eso?
Porque, por ejemplo, se hace más difícil ahorrar para tu jubilación. Tasas de interés muy bajas llevan a una mala asignación del capital, obtienes un menor crecimiento de la productividad y los ingresos.
Estos son asuntos más complejos, pero pareciera que la gente no le ha estado prestando la atención adecuada.
Las generaciones más recientes de economistas no han pensado profundamente sobre este tema y es por eso que escribí el libro.
La tasa de interés es el precio más importante que sustenta al sistema capitalista. Si te equivocas con ese precio, el sistema comenzará a fallar.

