Internacional.- El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció nuevas medidas migratorias que incluyen la prohibición de entrada a ciudadanos de 12 países, así como restricciones adicionales para viajeros provenientes de otros siete, en lo que él calificó como una acción para «proteger la seguridad nacional».
La decisión, que ha generado una fuerte reacción tanto a nivel nacional como internacional, fue presentada como parte de un plan más amplio para endurecer el control fronterizo y reformar el sistema migratorio estadounidense. Aunque no se ha revelado públicamente la lista completa de los países afectados, fuentes cercanas a la administración indicaron que la mayoría provienen de regiones de alto riesgo en Medio Oriente, África y Asia.
Trump justificó la medida argumentando que algunos gobiernos no cooperan adecuadamente con Estados Unidos en materia de seguridad e intercambio de información sobre antecedentes criminales y posibles vínculos con el terrorismo.
«Estados Unidos tiene el derecho soberano de decidir quién entra a nuestro país. No permitiremos que individuos de naciones que no cumplen con nuestros estándares pongan en riesgo a nuestros ciudadanos», declaró Trump en un evento político.
Organizaciones de derechos humanos y líderes políticos de oposición han criticado duramente la orden, acusándola de discriminatoria y de revivir políticas similares a las del llamado “Muslim Ban” implementado durante su administración anterior. Varios grupos ya han anunciado que presentarán recursos legales para tratar de frenar la aplicación de las restricciones.
Las nuevas medidas podrían tener un impacto significativo en miles de personas que buscaban ingresar a Estados Unidos por motivos familiares, laborales o humanitarios. Mientras tanto, expertos advierten que las implicaciones diplomáticas de estas decisiones podrían afectar las relaciones con varios países aliados y socios estratégicos.

