
El director de Pensiones Civiles del Estado, Heriberto Miranda, anda muy desesperado por hacer notar los avances que ha tenido esa institución, tanto para enfriar los reclamos de los derechohabientes y líderes sindicales como para sumar puntos con la gobernadora Maru Campos.
El asunto está en que no ha utilizado los medios ni los canales adecuados y, en su lugar, ha recurrido a una estrategia de los años 80, en la que se privilegiaba el trato hipócrita con las cabezas de los principales medios, en lugar de brindar información genuina y oportuna.
Tal vez sus asesores en temas de comunicación se quedaron en el pasado y nomás no han sabido atinar una. Y es que no se trata sólo de hacer llamadas desde el escritorio, sino de crear una estrategia que permita dar a conocer los logros, hacerlos tangibles y que lleguen a quienes realmente tienen que llegar.
Habrá que preguntarnos: ¿a qué se deben sus medidas desesperadas y si es que tiene miedo de algo? La comunicación institucional no se mide por las llamadas que haces, sino por la confianza que generas. Y esa no se consigue con un directorio telefónico.

