La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, fue a la Ciudad de México supuestamente a defender su postura y engrandecer a los chihuahuenses… aunque al final lo único que logró fue hacer el ridículo.
Y aquí hay tres cosas muy importantes que mencionar.
Primero: ¿quién demonios la asesora en comunicación social? Porque parecía que la mandaron al matadero. En lugar de ayudarla, esas entrevistas la hundieron más. Sus respuestas titubeantes y sus gestos dejaban claro que ni ella sabía qué hacía ahí.
Segundo: ¿cómo una mandataria puede tratar tan mal a la prensa local? Incluso la última vez les aventaron la puerta a compañeros reporteros cuando intentaban entrevistarla, denigrando el trabajo periodístico y actuando con soberbia, dejándolos hablando solos.
Y tercero: nunca se ha caracterizado por dar entrevistas, pero resulta increíble que mientras menosprecia a los medios locales, sí vaya a otros espacios nacionales a hacer el ridículo y eso que hasta le trataban de ayudar y no supo que le decían. Tan fácil que era mantenerse en silencio, como lo había hecho hasta ahora.
No cabe duda de que, aunque en Chihuahua muchos no sean partidarios de Morena, esta gobernadora está haciendo todo lo posible para que los votantes se alejen del PAN. Así que una de dos: o Maru se ve completamente perdida… o ya entregó Chihuahua.

