Me criaron en un templo budista como la reencarnación de un lama y a los 18 años decidí romper con todo e irme de fiesta a Ibiza

Cuando el dalái lama lo reconoció con tan solo 2 años, Osel fue entronizado en una ceremonia a la que asistieron miles de personas.

Hijo de Francisco Hita y María Torres, dos hippies españoles que habían dejado su casa en Ibiza para unirse al budismo, Osel nació en 1985.

Un año antes, en el Tíbet, había muerto el monje budista Lama Thubten Yeshe, cuya vida marcaría la de Osel de la manera más profunda.

Lama Yeshe era diferente a otros monjes. Se hizo famoso por difundir el budismo en el mundo occidental durante la década de 1970 mientras viajaba por el mundo estableciendo centros espirituales.

En el budismo tibetano se cree que los grandes maestros pueden elegir dónde y a través de quién reencarnarán.

El principal discípulo de Lama Yeshe, Lama Zopa, había tenido visiones. Creía que su maestro estaba de camino de regreso a la Tierra para renacer como occidental.

Y señaló a Osel como su reencarnación en la Tierra.

Esta es su historia.

El Lama Yeshe y su principal discípulo, Lama Zopa, viajaron en los años 70 a Ibiza.

Allí mis padres los conocieron y se sintieron tan inspirados por Lama Yeshe que decidieron mudarse al sur de España y estudiar en un centro budista en las montañas de La Alpujarra.

Invitaron a Su Santidad el dalái lama a visitarlos y, cuando vino, se sintió muy inspirado por el lugar porque se parecía mucho al Tíbet.

Años más tarde nací yo.

Lama Zopa me vio cuando era un bebé y les dijo: su niño puede ser la encarnación de Lama Yeshe (quien había muerto).

Es así que cuando tenía 18 meses, me llevaron a India para hacer una de las pruebas principales.

Pusieron muchos objetos diferentes, algunos de Lama Yeshe, y yo elegía siempre el correcto.

Además, reconocí a personas que jamás había visto y lugares en los que nunca había estado.

Durante tres años estuve de gira, visitando todos los centros budistas que Lama Yeshe fundó alrededor del mundo.