Bogotá.- Una pareja drogaba y violaba a sus cinco hijos: los hacían tener sexo a cambio de comida. La aberrante historia ocurrió en Antioquia, Colombia. Y la policía local detuvo a Rafael Antonio Echavarría y Sor Yaneth Quintero, de 39 y 32 años, respectivamente.

Para ese momento, la administración municipal anunció que la pareja es acusada “de explotación sexual e inducción a la prostitución de sus 5 hijos”, que tienen entre 5 y 10 años de edad.

“El hombre abusaba de sus hijas de 5, 6, 8 y 10 años y la mujer abusaba de su hijo de 7 años de edad”, precisó Pablo Ruiz, comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá. Según la información constatada, Rafael y Sor “también obligaban al niño a que tuviera relaciones sexuales con sus hermanas”, dijo el oficial a la prensa local.

Otro detalle que revelaron las autoridades y que causó indignación en el departamento es que los padres “sostenían relaciones sexuales delante de sus hijas”, a las que les decían que “debían aprender estas prácticas para poder satisfacer a diferentes personas”, según se lee en un comunicado.

Lo que los padres pretendían, de acuerdo con la investigación, era que sus hijos se prostituyeran “a cambio de dinero y víveres para el sustento del hogar”.

Al someterlos, exigían que hicieran todo lo que ellos querían. Los niños eran amenazados con no recibir comida, y hasta les dijeron que podían matarlos si se negaban, destaca el diario El Tiempo, de Colombia.

Los menores fueron sometidos a estos vejámenes desde 2013 y hasta 2019. Los detenidos deberán responder por delitos de acceso carnal abusivo con menores de 14 años agravado, en concurso con acto sexual abusivo y proxenetismo con menor de 18 años, en concurso con inducción a la prostitución y violencia intrafamiliar.

Por si fuera poco, obligaban a los niños a consumir alucinógenos. “Esperamos que caiga todo el peso de la justicia sobre estos degenerados para que paguen por lo que hicieron con sus propios hijos. Son temas que duele expresarlos”, sostuvo el funcionario.

Las víctimas quedarán a resguardo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, donde deberán recibir asistencia especializada para recuperarse de los años de abuso y trabajar en sus secuelas.

Tomado de Caraota Digital.